jovenes

 

Los jóvenes adultos toman muchas decisiones importantes durante esta etapa, que marcarán la diferencia en su futuro inmediato. Por este motivo, es muy valioso que ellos se identifiquen con un grupo en el que puedan tener una confraternidad que los ayude a afrontar los recios desafíos con que se puedan encontrar a diario, desde una perspectiva bíblica. Como iglesia, entendemos que nuestro propósito primordial es glorificar a Dios en todas las áreas de nuestras vidas, y este es, de igual forma, nuestro objetivo fundamental como grupo.

Como nuestro Señor Jesucristo lo expresó en el Evangelio de Mateo (28: 18-20), una de las tareas principales que dejó a su iglesia es la de evangelizar y formar discípulos que se multipliquen y lleven a cabo la misma función. Nosotros consideramos esta tarea como un gran privilegio. Por medio de la enseñanza de principios bíblicos, los jóvenes adultos son capacitados integralmente para que vivan de una forma piadosa en este sistema que continúa en decadencia y oposición a las verdades descritas en la Palabra de Dios (Tito 2: 6-8, 11-14).

Además, reconociendo que somos una parte vital en el desarrollo espiritual de la congregación, una de nuestras metas es animar a los jóvenes adultos a apoyar los distintos ministerios que funcionan en la Iglesia Nueva Vida a través de sus dones y talentos. Igualmente, los invitamos a unirse a las Células de Cuidado Pastoral con el fin de que sus vidas sean edificadas al estudiar los numerosos temas bíblicos que se tratan y, al mismo tiempo, se fortalezca la unidad entre ellos y los hermanos que asisten a estas reuniones semanales.

Nuestro compromiso como discípulos de Jesucristo es buscar a diario la madurez de nuestro carácter, fijando nuestra mirada en Él como el modelo perfecto. Esto no es obra humana, sino que el Espíritu Santo continuamente trabaja en nosotros con este fin. Es un extraordinario privilegio el pertencer a la familia de Dios y formar discípulos que puedan predicar las Buenas Nuevas de que el Señor Jesucristo entregó su vida por este mundo caído, «… para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (San Juan 3:16).

Sólo cuando verdaderamente entendamos lo que Cristo logró en la cruz hace más de dos mil años atrás al morir por la humanidad entera, podremos nosotros salir de nuestra zona de comodidad y realizar una labor de evangelización que sea efectiva y lo glorifique a Él.

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