Nuestro valores apuntan a nuestra relación con la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) primeramente y después a nuestra relación con los demás como cuerpo de Cristo.
Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.
1 Tesalonisences 3:12-13