June 6, 2023
¿Sabes que la incredulidad es desobediencia a Dios? Nayive Durán | Abril 28, 2023 Esta pregunta es indispensable que todo verdadero creyente se la haga a sí mismo. Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. (Hebreos 3:7-11, RVR60) En Hebreos 3:7-11, el Espíritu Santo nos exhorta a no endurecer nuestros corazones cuando oímos su voz. La actitud desobediente del pueblo de Israel menospreció el hecho de que el Señor los había sacado de Egipto (tierra donde eran esclavos) y los hubiera sustentado, proveído, protegido, consolado, defendido, sanado, amado y multitud de obras más, que el Dios todopoderoso había realizado con este pueblo durante 40 años en el desierto, camino a la tierra prometida. Ellos pecaron en contra de Dios, con incredulidad y quejas; por cuanto Jehová se disgustó con ellos. Nosotros, aquellos que hemos sido redimidos por la sangre preciosa de Jesús, aquellos que hemos sido comprados con un alto precio; a quienes también nos ha sacado del mundo de pecado y nos hizo libres de nuestro Egipto. Nosotros, a quienes también quitó las cadenas que nos ataban a la esclavitud, hemos sido sustentados por el Señor. Él nos ha consolado, librado de la muerte, proveído para nuestras necesidades y muchas veces nos adorna con más de lo que merecemos. El mismo Dios nos que nos sana, nos consuela y nos acompaña; Dios hecho hombre a través de Jesucristo Su hijo, nos demuestra Su fidelidad y amor, y nos llama sus hermanos: Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos (Hb 2:11, RVR60) Aún así, pecamos en contra de Dios cuando en los desiertos que atravesamos viene la incredulidad y la queja. Empezamos a creerle al mundo, a los diagnósticos médicos, a la inflación económica, a las malas noticias, y dejamos de creer y alimentar nuestra fe en Jesús nuestro salvador. Llenamos nuestro corazón de quejas y angustia, y empieza la incredulidad a hacer de nuestro diario vivir un desierto.Todos aquellos prodigios y milagros que ha hecho nuestro BUEN DIOS a lo largo de nuestra vida, aun cuando éramos hijos de desobediencia (Mat 5-45), se ven opacados y hasta olvidados. Queridos hermanos, ¡muchos hemos caído en desobediencia como el pueblo de Israel! Es una triste realidad. Hebreos 12-3 dice: Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón MALO DE INCREDULIDAD para apartarse del Dios vivo. Debemos tener en cuenta que no solo ofendemos a Dios al ser incrédulos, sino que así como aquella generación no entró en el reposo del Señor, así también nosotros deberíamos temer como lo dice Su Palabra en Hebreos 4:1-3: Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.